viernes, 25 de enero de 2008

LOS SUDETES: UNA REGION EN DESCOMPOSICION



Hasta hace unos pocos años, toda la poblacion checa consideraba unanimemente que la expulsion de los alemanes al final de la guerra, habia sido algo justo e inevitable. Ninguna voz publica se alzo jamas en contra de esta idea, ningun intelectual condeno la teoria que unificaba la culpa colectiva de los alemanes y los crimenes de 1945.
Treinta y tres años tuvieron que pasar, antes de que una solitaria voz se alzara para hablar, en Diciembre de 1978. En la publicacion checa "Svedectvi", un politico eslovaco publico un remarcable articulo que puede ser considerado como la primera llamada por una busqueda de la verdad. Aunque como dice el refran, "una golondrina no hace un verano".
En aquel articulo, se revelaba que a principios de los años 70 se habia realizado una encuesta a nivel nacional sobre la expulsion de los alemanes. Los resultados se mantuvieron en un estricto secreto. Probablemente la encuesta se debio al inicio de la normalizacion de las relaciones con la Alemania Occidental, que tenia lugar en aquel momento.
En la encuesta, un tercio de las personas consultadas condenaban la "transferencia". "Transferencia" es el nombre que los checos utilizan para pasar de largo en la expulsion de todo un pueblo y los siglos de civilizacion que lo acompañaban. Otro tercio denominaba a la "transferencia" como "un hecho superfluo, aunque economica y moralmente perjudicial". Cualquier publicidad sobre estos datos esta sometido al mas estricto de los tabues en la Republica Checa actual. No es de extrañar, ya que los resultados describen de forma muy cruda la fase de las ejecuciones en masa e incluso critica el intenso odio que llevo a tomar medidas tan grotescas como los cambios ortograficos, por ejemplo, Alemania o Berlin debian escribirse sin mayusculas. Hegel, Kant, Goethe, Schiller, Mozart y Beetohven fueron prohibidos.
Los autores, desde su punto de vista critico, concluyen que, para la sociedad checa, la expulsion de los alemanes, no solo causo una importante destruccion de valores estatales, nacionales y humanos, tambien provoco una corrosion del sentido de creacion y conservacion de un patrimonio nacional, el cual, en su inmensa mayoria, se ha echado a perder en la Republica Checa. Todas las empresas de industria ligera (vidrio, porcelana, joyeria, textil, etc...) y que se dedicaban a la exportacion, estaban casi todas instaladas alrededor de las desintegradas fronteras de Bohemia. Miles de hectareas de tierras fertiles se convirtieron en eriales, despues de que el ejercito se apropiara de ellas y estuvieran durante años sin trabajar. Cientos de pueblos y aldeas se desvanecieron, las malas hierbas y los matorrales ocuparon los campos y por ello la tierra de los prados se acidifico. Chimeneas muertas surgen entre las ruinas de fabricas abandonadas. A pesar se las inyecciones financieras del gobierno, la desolacion se ha extendido por toda la zona fronteriza.
La expulsion de los alemanes de los Sudetes fue una flagrante violacion de un derecho fundamental del ser humano: el derecho a su propio hogar. Nosotros que celosamente proclamamos nuestro apoyo a los derechos humanos y la lucha por su preservacion, no podemos tomar el derecho a un hogar como algo que se refiera solo al presente, sino que debe ser un postulado de la mayor importancia en el sentido historico, asi como en el retrospectivo.