miércoles, 23 de enero de 2008

EL MITO DE DUNQUERQUE


La exgeracion por parte de los medio de comunicacion de la evacuacion de 338.000 soldados aliados desde las playas de Dunquerque, ha servido para perpetuar un mito que fue creado con la unica intencion de animar a la poblacion inglesa a participar en una guerra que no querian. No se trata de, tal y como dijo el "Daily Mail", uno de los actos mas heroicos de la 2ª Guerra Mundial. De hecho Dunquerque fue la culminacion de una de las mayores derrotas de la historia militar.
No es sorprendente que los eventos que provocaron la debacle de Dunquerque hayan sido tratados de forma muy delicada por los historiadores. Pero lentamente los hechos vuelven a ver la luz. En aquellos dias, Inglaterra estaba gobernada por Winston Churchill, que habia accedido al poder al ser nombrado por el Parlamento. Al contrario que otros lideres europeos del momento, Churchill no habia sido elegido por los ciudadanos en unas elecciones, y es mas para muchos no era un persanaje demasiado agradable.
El 1 de Septiembre de 1939, en cuanto Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania, la Ley de Poderes de Emergencia fue aprobada. Esta permitia al gobierno britanico hacer casi cualquier cosa para mentener al pais en la guerra, y sin tener que contar con el Parlamento. Desde el otoño de 1939 hasta el verano de 1940 la British Expeditionary Force (a partir de ahora BEF) permanecio en Francia por un unico motivo, librar una guerra contra Alemania, la cual hasta ese momento no habia mostrado ninguna intencion agresiva contra Inglaterra.
Pero al mismo tiempo el gobierno de Churchill estaba listo para declarar la guerra a las pacificas y lejanas Rumania y Finlandia (trata de encontrar esto en tus libros de historia), por no hablar del intento de invasion de la neutral Noruega. Solo despues de ocho meses de agresiones inglesas, el gobierno aleman, alarmado ante el aumento de las amenazas a sus lineas de abastecimiento y a sus fronteras, decidio tomar represalias. Dunquerque fue el resultado.
Las mucho mas pequeñas fuerzas alemanas, usando el elemento sorpresa y modernas tacticas militares, superaron rapidamente a sus oponentes britanicos y franceses. Como resultado de esto 188.000 ingleses y 150.000 franceses se encontraron atrapados en las playas de Dunquerque. Una de las grandes ironias de la historia es que el primero que acudio en ayuda de aquellos hombres, antes incluso que la flotilla de veleros y yates que enviaron los ingleses, no fue otro que Adolf Hitler.
El lider aleman habia tenido una reunion privada con el Mariscal de Campo von Rundstedt, que acudio acompañado de sus dos hombres de confianza, los generales Sodenstern y Blumentritt. Hitler se encontraba de muy buen humor. El curso de la campaña le parecia casi milagroso y era de la opinion de que esta innecesaria guerra podria acabarse en unas seis semanas. Esperaba, en ese tiempo, llegar a una paz razonable con Francia y despues conseguir un acuerdo, o incluso una alianza, con Inglaterra. Cuando le preguntaron por que habia detenido a sus ejercitos, impidiendo la total derrota de las fuerzas rodeadas en Dunquerque, Hitler, sorprendido, contesto que sentia una gran admiracion por el Imperio Britanico, que consideraba necesaria su existencia y reconocia su labor civilizadora por todo el mundo. Comparaba al Imperio Britanico con la Iglesia Catolica, diciendo que ambas instituciones eran necesarias para la estabilidad del mundo. Lo unico que queria de Inglaterra era que reconociera la "posicion" de Alemania en el continente europeo. Incluso la devolucion de las colonias alemanas, lo consideraba algo deseable, pero no esencial. Llego a decir que estaba dispuesto a ofrecer sus propias tropas para apoyar a las britanicas, alli donde se encontraran con dificultades.Concluyo diciendo que su unico deseo era la paz con Inglaterra y Francia, sobre la base de un armisticio compatible con el honor de todos los contendientes. El Mariscal de Campo von Rundstedt, que siempre habia estado a favor de un acuerdo con ingleses y franceses, asumio que el magnanimo gesto que iban a realizar seria recibido reciprocamente por sus "enemigos": "Bien, si solo quiere eso, tendremos paz otra vez", afirmo von Rundstedt.
Pero otros generales alemanes sentian "menos cariño" por la Inglaterra de Churchill y protestaron vehementemente cuando supieron que la pieza, que ya tenian a tiro ,les era negada. El general Blumentritt comentaria: " Muchos generales se encontaban asombrados e incluso indignados por la actitud de Hitler, que les impedia utilizar una ventaja, que a juicio de muchos ellos, permitiria la captura de toda la BEF. Pero Hitler fue inflexible y llego a ordenar a las unidades panzer permanecer a una distancia considerable de las zonas de embarque de los ingleses.
Aunque las tropas alemanas se encontraron con su avance detenido a causa del espiritu conciliador de Hitler, eso no evito que algunas unidades, especialmente entusiastas, no obedecieran las ordenes. Durante la persecucion de las fuerzas inglesas hacia Dunquerque, el, por entonces, Regimiento Leibstandarte recibio la orden de cruzar el canal del rio Aa y tomar la ciudad de Watten. Sin embargo, al atardecer del 24 de Mayo de 1940, el cuartel general de Hitler ordeno detener la operacion. Pero el general "Sepp" Dietrich, uno de los generales favoritos de Hitler y puede que precisamente por ello, al mando del regimiento, ordeno seguir con la operacion y a las pocas horas la ciudad estaba bajo control aleman.
Mientras tanto, Paris habia caido aunque practicamente ilesa. Cuando las primeras tropas alemanas entraron en la ciudad el reportero de guerra aleman Schimdt, escribio: "Los soldados de la Gran Alemania han conquistado Paris, y solo la generosidad de nuestro lider, del Fuhrer, ha protegido a Paris de tener que seguir el triste destino de Varsovia". Los periodistas alemanes tambien aprovecharon para señalar como la clase trabajadora de la ciudad habia permanecido en la misma, mientras que las elites adineradas y los que habian apoyado la guerra e incluso habian hecho negocio con ella, la habian abandonado rapidamente.
Mientras tanto en Inglaterra, el politicamente ambigüo Duque de Windsor es nombrado Gobernador de las Bahamas, las reservas de oro del Banco de Inglaterra son embarcadas hacia Ottawa y el Ministro de Informacion, Alfred Duff Cooper envia a su hijo julius a Canada, pero sin "informar" a nadie de ello. Solo algunos padres podian permitirse el lujo de enviar a sus hijos o familias a America o a algun territorio de la Commonwealth. Un cierto numero de barcos de la Royal Navy permanecia a la espera para el caso de que fuera necesario evacuar a la Familia Real y miembros clave del gobierno hacia los Estado Unidos. Entre Junio, Julio y Agosto de 1940, unos 6.000 niños tomaron parte en lo que se conocio como el "exodo de los ricos". Las clases trabajadoras empezaron a pensar, y no sin justificacion, que los ricos ya tenian hechos sus planes para escapar, mientras tuvieran oportunidad.
Dunquerque fue un inmenso desastre. Churchill los describio como un "colosal desastre militar". El general Ironside, jefe del Estado Mayor Imperial, fue mas alla cuando le dijo a Anthony Eden: "Esto es el fin del Imperio Britanico". Pero a nivel popular los medios de comunicacion ya estaban creando lo que el premiado escritor Phillip Knightley ha descrito como "el primer gran mito de la 2ª Guerra Mundial". Desde Fleet Street (calle del centro de Londres, y durante muchos años sede de los principales periodicos britanicos) ya se estaban encargando de transformar una derrota ignominiosa en una gran triunfo ingles. "Maravillosa carniceria" anunciaba el "Daily Mirror" desde su portada. El "Sunday Dispatch" sugeria que la intervencion divina habia sido la responsable de la evacuacion y señalaba que despues de que el pueblo ingles rezara por sus hombres, las agitadas aguas se habian convertido en un tranquilo estanque. "La niebla descendio para proteger a nuestros hombres de los ataques aereos del enemigo, Aleluya¡", proclamaba otro diario en sus lineas. El mas espectacular "New York Times" describia Dunquerque como "un infierno como nunca se habia visto antes sobre la Tierra".
Muchas de las "historias epicas" de Dunquerque fueron solo el producto de la imaginacion de los periodistas; unidades haciendo instruccion mientras esperaban a las embarcaciones en la orilla; oficiales ingleses poniendo orden entre las asustadas tropas francesas a punta de pistola; una compañia de los Royal Warwicks negandose a embarcar hasta que no les hubiesen terminado de cortar el pelo de forma reglamentaria; los soldados haciendo acrobacias y piruetas en la playa mientras los "Stukas" se abalanzaban sobre ellos.
La verdad es que no hubo un solo corresponsal britanico en las playas de Dunquerque. Alexander Werth, corresponsal de guerra del "Manchester Evening News", escribio despues de la caida de Francia sobre sus sentimientos de culpa por todas las mentiras que le habia contado a sus lectores.
Fue solo pasados veinte años desde el fin de la guerra, cuando la verdad empezo a emerger gracias a la publicacion por Richard Collier de los resultados de su larga investigacion sobre lo que realmente habia pasado, o no, en Dunquerque. Collier y sus ayudantes entrevistaron a 1.070 testigos presenciales. Y tuvieron el privilegio de poder acceder a los papeles personales de Lord Gort, comandante de la BEF, quien, aparte de los informes oficiales, nunca habia publicado una palabra sobre Dunquerque. Los informes de Lord Gort, pese a su dureza y a las amargas reacciones que causaron, nunca habian sido refutados.
Y las historias ya no eran tan "epicas"; ingleses, franceses y tropas coloniales senegalesas cantando, llorando y gritando completamente borrachos en la bodega de un hotel; grupos de hombres que abandonaban a sus oficiales y rondaban por las ciudades y aldeas en un estado de violencia salvaje; de un oficial disparando a otro oficial para evitar que hiciera zozobrar un bote sobrecargado; oficiales veteranos negandose a abandonar su trinchera; un cabo intentado mantener el orden con su pistola. Collier relata como un inspector de policia de Kentish le hablo de hombres desesperados que arrojaban sus rifles por las ventanillas de los trenes que los llevaban a Dover.
Cincuenta años despues del fin de la guerra el general Sir Harold E. Franklyn, comandante de una division en Dunquerque, se quejaba de que la evacuacion habia sido sobrevalorada. Que las historias de bombardeos y el "infierno de Dunquerque" eran bastante ridiculas. El general Franklyn llego a decir: "camine a lo largo de las playas en varias ocasiones y no vi un solo cadaver... hubo muy poco bombardeo".
En 1965 el mas reverenciado de los historiadores militares britanicos, Sir Basil Liddell Hart, dio un ultimo golpe de muerte a la leyenda de Dunquerque cuando escribio: "Nunca hubo una derrota mas evitable". Añadiendo que el avance aleman, que en su momento se dijo que se debio a una abrumadora superioridad numerica, solo podia realizarse, teniendo en cuanta datos actualizados, con un ejercito mas pequeño que aquel al que se va atacar. Incluso en tanques, la piedra angular de la estrategia alemana, estos tenian menos y con menor potencia.
Dunquerque siempre se ha descrito como una "evacuacion britanica". De hecho, la Armada Francesa, apoyada por su propia "armada" de barcos pesqueros y civiles, perdio casi tantos barcos como la Royal Navy durante el transporte de unos 50.000 soldados aliados a traves del Canal de la Mancha. Mas tarde se quejarian: "Si Dunquerque fue un milagro,¿Por que tiene que ser un milagro ingles?". Quizas porque poco despues barcos de esa misma Armada Francesa fueron atacados y hundidos por la Royal Navy y los marineros franceses ametrallados en el mar por los pilotos de la R.A.F.. Y uno no puede dejar de preguntarse cuantos de aquellos marineros franceses no serian padres, hermanos o hijos de alguno de los 50.000 franceses que en la ciudad de Lille, y completamente rodeados, hicieron frente a siete divisiones de la Wehrmatch mientras sus aliados ingleses corrian hacia Dunquerque.

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